The Big Year 2013: Algunos invernantes escasos

24 enero
Quedan 341 días

Lleva dos días haciendo un viento huracanado. Ayer me acerqué al delta y desde mi coche veía como los pájaros volaban para atrás, incapaces de lugar contra el fortísimo viento que imagino alcanzó rachas de más de 100 kilómetros por hora o casi. Tras una prueba en la que trato de sujetar mis binoculares frente a mis ojos desisto y me retiro.

Garcillas luchando contra el viento…

Pero hoy vuelvo a intentarlo. Parece que hace menos viento, aunque todavía sopla con fuerza. Las aves, garcetas, garcillas, fochas, patos… se refugian detrás de las motas de los arrozales, esperando con paciencia a que la situación mejore. Voy hasta el ‘tarabilla patch’, pero no la encuentro en dicho lugar. No ayudan el viento ni la presencia de un cazador con su perro. Decido darme un paseo por los campos por si alguna agachadiza chica (especie que nunca antes he visto) decidiera salir volando a mi paso, pero sólo lo hace su prima la agachadiza común. Eso si, el paseíto es premiado con un cráneo perfectamente limpio de lo que parece ser una garceta común y que con sumo cuidado recojo para añadir a mi colección en casa.

Decido marcharme a Riet Vell, que siempre da bonitas sorpresas. Además, la idea de poder estar a refugio del viento en un observatorio resulta más que atractiva. Y efectivamente, aquí añado un par de especies algo inesperadas, pues resultan ser aves invernantes muy escasas en la zona:

131. Himantopus himantopus
132. Upupa epops

Me quedo alucinado por la desbordante abundancia de calamón común, seguramente centenares de ellos. Aún recuerdo cuando en los 80 se hablaba de esta especie como un ave en peligro de extinción en este pais, y sin embargo ahora es muy común en determinadas zonas mediterráneas de la península. Algunos ejemplares se encontraban realmente cerca del observatorio, así que dedico unos minutos a tomar imágenes mediante el iPhonescoping, y hay que decir que no quedaron nada mal para estar hechas a pulso.

Calamón común en Riet Vell (iPhonescoping).

La siguiente parada es la Illa d’Buda, donde el fuerte viento me obliga a pajarear desde el coche. Bajo brevemente donde la torre de observación y me acerco a la playa para mirar hacia el mar. En poco tiempo añado tres nuevas especies que también suelen ser invernantes escasos ¡no está mal!

133. Ardeola ralloides
134. Sterna sandvicensis
135. Melanitta nigra

Para acabar vuelvo a la zona de Goleró, donde ya estuve hace dos días. En los arrozales se alimentan avefrías europeas, correlimos comunes, archibebes comunes y otros limícolas. En la zona exterior hay compactas balsas de fochas comunes (trato de discernir si hay alguna focha cornuda entre ellas, pero con el viento y el oleaje que hay resulta imposible) y un nutrido grupo de flamencos que tratan de resistir al viento formando una masa rosa y blanca. Los que están a sotavento bajan el cuello hasta casi tocar el agua con sus cabezas, mientras que los que les he tocado a barlovento hacen lo que pueden por no perder el equilibrio. Hay muchos ejemplares jóvenes en este grupo que se entremezclan con los adultos en una proporción de casi el 50%. Cuando ya pensaba que el tema se acababa llega la sorpresa del fin de jornada, una pagaza piquirroja.

136. Hydroprogne caspia

La pagaza piquirroja me dió la sorpresa de aparecer en el último momento de mi jornada y siempre fue un ave que me gustó.

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