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Viajar a Austria de la mano de Swarovski Optik

Una pregunta habitual a los ornitólogos que llevamos años ejerciendo es qué óptica utilizamos. Desde que comencé, allá por el año 1980, he usado muchos binoculares y telescopios. Lo normal es comenzar con algo sencillo y, conforme te das cuenta de las limitaciones que tiene y la necesidad de un equipo de mejor calidad, vas adquiriendo materiales que van suponiendo avances. Así, mis primeros binoculares fueron unos Viking 7×50 regalo de un tío mío, y de ahí pasé a otros Viking, después unos Docter, todos ellos de prisma de porro, para pasarme ya al binocular recto con unos Kowa 10×42 a finales de los 90. Esta evolución respondió a la disponibilidad en el mercado y al poder adquisitivo de cada momento, pero indican una progresión que recientemente culminó en unos Swarovski EL 10×42 Swarovision, es decir, pasar ya a la primera división.
Si hablamos de telescopios hay que decir que el primero llegó en la segunda mitad de los 80 y era tan barato que no tenía ni marca. En cuanto pude me pasé al Kowa TS1 25-50×65, un clásico entre pajareros belgas y holandeses en aquella década. En los 90 ya me pasé al Kowa TSN Prominar TSN 823M 20-60×80, un gran paso. Pero ya el pasado año di un paso aún mayor, ya que tuve ocasión de probar el nuevo Swarovski ATX en la Birdfair de Rutland y en la Dutch Birdfair de Oostvarderplassen, unas pruebas que me convencieron casi instantaneamente ya que en aquellas ocasiones puse a prueba a estos aparatos en unas condiciones realmente adversas: muy poca luz. Poder observar un cuchara común que nadaba tranquilamente a unos 100 metros del punto de observación en medio de una tormenta con total perfección fue el momento que me decidió a adquirirlo.

Mi telecopio ATX 30-70×95 con el que llevo funcionando un año ya.

 Hay que destacar también que el concepto de telescopio cambia radicalmente con los ATX, ya que pasa a ser un telescopio modular con una base de ocular (angular o recta) a la que se le pueden acoplar hasta tres tubos diferentes que son los que determinan la calidad y, sobre todo, la luminosidad del aparato. Existen tres tubos que conforman, una vez montados, unos telescopios más o menos ligeros que se adaptan a diversas circunstancias y que son intercambiables entre si, teniendo así la posibilidad de disponer de un aparato que puede cambiar desde un telescopio ligero y cómodo de transportar (con el tubo de 65 mm. de diámetro), uno intermedio que ya ofrece un rango de calidad más elevado (con el tubo de 85 mm.) hasta un telescopio de elevadísima calidad por su espectacular entrada de luz (tubo de 95 mm.). Llevo un año utilizando este último con gran satisfacción, pero para destacar algo del mismo mencionaría sus excelentes prestaciones en condiciones de luz escasa y a altos aumentos… no en vano, Swarovski se permite el lujo de dotar con un zoom de 30 a 70x a esta joya e incluso a una ampliación tan tremenda mantiene una calidad de imagen más que aceptables, debido sobre todo, al gran diámetro del objetivo.

Esta es la imagen con la que nos despertabamos todas las mañanas al mirar por la ventana del hotel cerca de Absam.

En julio fui invitado, junto con otros pajareros, digiscoperos, periodistas y comerciales ibéricos, a conocer la factoría de Swarovski en Absam (Austria). Evidentemente se trataba de un viaje para darnos a conocer las excelencias de sus productos, pero como ya les comuniqué no resultaba necesario convencerme de nada en cuanto a que el haber trabajado con esta óptica durante un tiempo considerable ya había logrado hacerlo. Aún así el viaje sirvió para conocer con detalle su cuidado proceso de producción y, una de las cosas que me sorprendieron, los exhaustivos controles de calidad que someten a todas y cada una de las unidades producidas. Quiero desde aquí agradecer a Swarovski dicha invitación y a mis compañeros de viaje el gran momento vivido. Tuvimos la oportunidad de visitar el Parque Natural Karwendel (bien equipados con binos y teles Swarovski) donde pudimos admirar espectaculares paisajes y avistar algunas aves especiales para nosotros como el pito cano y el pardillo sizerín.

El Parque Natural Karwendel, en la zona oeste de Austria, ofrece paisajes tan bucólicos como el de la imagen ¿No da la impresión de que por la puerta de la cabaña puede salir el abuelo de Heidi en cualquier momento?
Un momento de la visita guiada por el Parque Natural Karwendel. El guía nos explica varios aspectos sobre el relieve, geología, vegetación y fauna del lugar.
Absam visto desde las alturas. En algún lugar ahí abajo está la factoría de Swarovski Optik.
En este viaje coincidí con mi gran amigo Ricard Gutiérrez, dos miembros del Comité de Rarezas luciendo sus respectivos binoculares Swarovski.

In July I was invited by Swarovski Optik to visit in Absam (Austria) their factory. It was really very interesting to know their history, the contruction process for their optics and the very impressive quality control that they have improve along the years. We also visited the Karwendel Nature Park, which is really impressive by their landscapes and birds.

Para saber más:
Swarovski Optik
Parque Natural Karwendel
Artículo en el blog de A Ver Aves
Artículo en el blog Birds in Spain (Ricard Gutiérrez nos cuenta como los binoculares con telémetro -pudimos probar los nuevos Swarovski EL Range en esta visita- son tremendamente útiles para hacer censos de fauna).