Varanger 2015: Tundra (3ª parte)

Último capítulo de mi viaje a Varanger, en el Ártico Noruego, por cortesía de Swarovski Optik y guiados por el personal de la empresa local Biotope.

tundra

El cuarto día del viaje es el dedicado a la alta tundra. De camino a Berlevåg nos detuvimos en la zona de Gjedne, lugar en el que la familia de nuestra guía Kate, los Utsi, pastorean con renos. En esta época del año los renos están dispersos por la tundra disfrutando del abundante alimento que aquí encuentran y resulta difícil verlos de cerca; las hembras con sus crías son muy recelosas y huyen rápidamente en cuanto detectan presencia humana.

Reindeer

Machos de reno (Rangifer tarandus), suelen ser más confiados que las hembras.

Toda esta zona está conformada por un terreno ondulante muy vasto que está cubierto por líquenes y plantas rastreras que incluyen algunos ‘árboles’ como los sauces, ¡pero que apenas levantan unos pocos centímetros del suelo! La vista es amplia y el día gris, se avecina cambio de tiempo al final de nuestra estancia; nos dicen que hemos sido muy afortunados ya que no ha llovido en ningún momento hasta ahora (cuando aquí lo normal es otra situación).

Lichens

Maravillosa composición abstracta formada por los líquenes que se desarrollan sobre la roca caliza.

tree_tundra

En la tundra cuando hablamos de ‘árboles’ nos referimos a estas plantas que apenas levantan del suelo. Son sauces y otros arbustos rastreros que tapizan las zonas menos rocosas.

Willow

Sauces arbustivos en flor cerca de los arroyos y aguas estancadas.

Una vez más, de camino, nos quedamos sin ver cárabos gavilán (Surnia ulula) por el camino a pesar de vigilar bien postes y árboles. Llegados a las zonas elevadas nos dispusimos a caminar por la tundra donde aún había algo de nieve. Enseguida comenzamos a ver algunas aves interesantes: lagópodo alpino (Lagopus muta), págalo parásito (Stercorarius parasiticus), págalo rabero (Stercorarius longicaudus), correlimos común (Calidris alpina), chorlito dorado (Pluvialis apricaria), zarapito trinador (Numenius phaeopus), bisbita gorgirrojo (Anthus cervinus), escribano lapón (Calcarius laponicus) y escribano nival (Plectrophenax nivalis). Sin embargo estuvimos buscando con intensidad un par de especies que, aunque costaron un poco, finalmente se dejaron ver: la alondra cornuda (Eremophila alpestris) y el chorlito carambolo (Charadrius morinellus); ambas especies se reproducen en la zona. Cerca de los arroyuelos, donde crecen algunos sauces de porte arbustivo, aparecen algunos pardillos árticos (Carduelis hornemanni) y ruiseñores pechiazules (Luscinia svecica), y en los pequeños lagos se ven colimbos árticos (Gavia arctica) y patos havelda (Clangula hyemalis).

Dunlin

Correlimos común (calidris alpina)

Rock_Ptarmigan

Macho de lagópodo alpino (Lagopus muta) atento a nuestra presencia.

Arctic_skua_2

Págalo parásito (Stercorarius parasiticus) de fase oscura.

Lapland_Bunting

Escribano lapón (Calcarius laponicus) macho.

Arctic_Redpoll_2

Pardillo ártico (Carduelis hornemanni)

Snow_Bunting

Macho de escribano nival (Plectrophenax nivalis) perfectamente integrado en el entorno rocoso.

Resulta apasionante visitar las tierras de nacimiento de tantas especies de aves que nosotros sólo vemos de forma escasa en invierno, después de un largo viaje migratorio… de hecho, muchas de estas especies ni llegan a la Península Ibérica. Reflexionar sobre este hecho en este lugar me llevó a recordar esos libros que leía de niño y en los que se hablaba de la tundra incluyendo un par de fotografías que hacían galopar mi imaginación. Por entonces visitar la tundra me parecía algo imposible de realizar…

La sensación de caminar por un paisaje tan vasto y (más o menos) salvaje es realmente vitalizante e irreal. Para alguien como yo que siempre ha visto estos ambientes en libros y documentales poder recorrer un lugar como este resulta muy extraña, como formar parte de un sueño que durante décadas había tomado forma en mi mente. Serían necesarios muchos más días para tomar una mejor conciencia del lugar en el que me encontraba. Habrá que volver…

Por la tarde nos dirigimos a la costa norte. En la pequeña localidad de Kongsford la encantadora Åse Winsents, una mujer de origen local, nos recibe en su pequeño establecimiento donde ofrece habitaciones y comidas. Aquí probamos otra de las especialidades gastronómicas de la zona: el cangrejo real.

Anse_Tormod

Åse y Tormod (nuestro guía) nos explican la historia de la pequeña villa de Kongsford y cómo el turismo ornitológico está revitalizando la zona.

Finalmente llegamos a última hora a Berlevåg, donde embarcamos en un ferry nocturno que nos llevaría de vuelta a Kirkenes para tomar al día siguiente el avión de vuelta.

Tormod Amundsen group picture Fjordhotell copia 2

Foto de familia del grupo de participantes y guías en el viaje de Swarovski Optik al Ártico Noruego en Junio de 2015 (foto: Tormod Amundsen).

Clica aquí para ver los otros capítulos de este viaje: Varanger: Taiga (1º parte) y Varanger: Costa ártica (2ª parte).

Advertisements

Varanger 2015: Costa ártica (2ª parte)

Continuando con el viaje cortesía de Swarovski Optik a Varanger, en el ártico noruego, y que fue guiado por la empresa local de turismo ornitológico Biotope.

El tercer día podría decirse que fue el plato fuerte, pero para no añadir confusión aclararé que aunque buena parte del día se dedicó a visitar la costa también hubo un aperitivo con otro hábitat característico por la mañana. Muy temprano nos dirigimos a la baja tundra en el valle de Komagvær donde desayunamos frente a un lek de combatientes (Philomachus pugnax) con sus llamativos plumajes nupciales y frenética actividad. En la zona además encontramos págalos raberos (Stercorarius longicaudus), págalos parásitos (Stercorarius parasiticus), chorlitos dorados (Pluvialis apricaria), falaropos picofinos (Phalaropus lobatus), ruiseñores pechiazules (Luscinia svecica), agachadizas comunes (Gallinago gallinago) con sus vibrantes vuelos nupciales y un ave que ha sido mi némesis durante largos años: la agachadiza chica (Lymnocriptes minimus), que por fin logré ver. Por la zona además otro pajarillo interesante: el pardillo ártico (Carduelis hornemannii) que va de sauce en sauce alimentándose.

tundra1

Long_tailed_skua

Págalo rabero (Stercorarius longicaudus) adulto.

Arctic_redpoll

Pardillo ártico (Carduelis hornemanni) alimentándose de los brotes de unos sauces.

Red_throated_pipit

Bisbita gorgirrojo (Anthus rubescens)

Red_necked_phalarope

Una preciosa hembra de falaropo picofino (Phalaropus lobatus) alimentándose en uno de las pequeñas lagunas.

Swan

Cisne cantor (Cygnus cygnus) en vuelo.

Common-Gull_eggs

Nido con huevos de gaviota cana (Larus canus).

Arctic_skua

Un págalo parásito (Stercorarius parasiticus) vigila su territorio.

A final de la mañana nos marchamos parando algo antes de Vardö para ver los diversos pigargos europeos (Haliaeetus albicilla) que vuelan por la costa y para observar un gran número de láridos posados en una playa: gaviones atlánticos (Larus marinus), gaviones hiperbóreos (Larus hyperboreus), gaviotas argénteas (Larus argentatus), gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla)… cuando de repente una sombra aparece veloz por la derecha de nuestro campo de visión lanzándose contra la masa de gaviotas y levantándola de golpe: ¡es un halcón gerifalte (Falco rusticolus)! En ese momento quedamos boquiabiertos y vemos cómo una desafortunada gaviota tridáctila pende de sus garras durante unos instantes pero… después de aletear enérgicamente logra zafarse y reemprender la huida con el resto de compañeras. El halcón por su parte desapareció volando por el oeste para no volver a verlo de nuevo.

Esa tarde embarcamos en un pesquero tradicional con rumbo a la mítica Hornøya, un islote rocoso cerca de la costa que resulta ser una de las mayores colonias de aves marinas de Europa: unos 100.000 aves pueblan el lugar. El acercamiento al lugar ya es abrumador, pues poco a poco te vas viendo rodeado de gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla), alcas (Alca torda), frailecillos atlánticos (Fratercula arctica), araos de Brünnich (Uria lomvia) y araos comunes (Uria aalge), estos últimos formando grandes balsas que flotan plácidamente. Un enorme paredón rocoso plagado de ruidosas aves en bulliciosa actividad reproductora es la impresionante visión que recibe al visitante.

Hornoya1

Impresionante paredón de la isla de Hornøya repleto de álcidos y otras aves marinas.

Hornoya2

Hornoya3

Al pie del acantilado.

Guillemots

Un acantilado muy concurrido.

Brünnich_Common_guillemot

Arao común (Uria lomvia) y Arao de Brünnich (Uria lomvia), los cuales crían ala con ala en el mismo acantilado.

Un estrecho sendero recorre el pie del acantilado y poco a poco se va elevando hasta llegar al otro lado del islote. Al recorrerlo puedes admirar de cerca las ya mencionadas especies, que instalan sus nidos (o simplemente depositan sus huevos, sin siquiera construir nido alguno) en las estrechas repisas. Al poco uno se encuentra ya caminando entre las aves que incuban o protegen a sus pollos sin que muestren temor alguno por los turistas. Además de los álcidos y las gaviotas tridáctilas, en la isla crían también cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis), fulmares boreales (Fulmarus glacialis), gaviotas argénteas (Larus argentatus) y gaviones atlánticos (Larus marinus).

Shag1

Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) en el nido con un pollo de pocos días.

Shag2

Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Puffin_guillemot

Frailecillo atlántico (Fratercula arctica) y araos comunes (Uria aalge).

Puffin1

Frailecillos atlánticos (Fratercula arctica)

federico_gemma

El artista Federico Gemma, uno de los invitados a este viaje, realizando bocetos de las aves en sus nidos.

Herring_gull_1

Gaviota argéntea (Larus argentatus) adulta cerca de su nido.

Estuvimos bastante tiempo (y más que podríamos haber estado) deleitándonos en este lugar, pero a media tarde volvimos al pesquero para realizar una sesión de pesca. Nos alejamos un poco de la costa para ir a recoger las líneas de anzuelos que por la mañana había depositado nuestro patrón acompañados por numerosos fulmares (blancos y azules) que enseguida se unieron a la fiesta cuando los marineros se pusieron a limpiar las piezas cobradas. Finalmente nos llevamos un par de bacalaos que constituirían nuestra cena asada de manera muy sencilla por nuestro chef.

Northern_fulmar

Varios fulmares boreales (Fulmarus glacialis).

Blue_northern_fulmar

Fulmar boreal (Fulmarus glacialis) ‘azul’ siguiendo a nuestro barco pesquero.

Cod_Vardo

Magnífico ejemplar de bacalao pescado al anzuelo en aguas de Varanger.

Clica aquí para leer “Varanger: Taiga 1ª parte“.

Varanger 2015: Taiga (1ª parte)

Varanger es, sin duda alguna, uno de los destinos más deseados por los pajareros europeos. Como dice la propaganda que promociona este lugar, se trata del destino ártico más fácilmente accesible. Yo no soy una excepción a este deseo y tenía situado a este lugar en mi lista de viajes a realizar en un futuro, pero al haber visitado ya el Ártico en otras ocasiones no estaba en una posición prioritaria. Sin embargo, el viaje se ha hecho realidad este pasado junio gracias a la invitación recibida por Swarovski Optik para participar en un viaje de presentación y testaje de sus innovaciones que tuvo como escenario esta península en el norte de Noruega (en este enlace puedes leer el artículo que recientemente escribí sobre dichos productos).

En el aeropuerto de Oslo nos dimos cita la mayor parte de los participantes en el viaje; gente relevante de Suecia, Estados Unidos, Italia, Alemania, Holanda, Reino Unido, Australia, Finlandia, entre otros. Entre ellos hay gente tan renombrada como Jan Södersved (editor jefe de la revista Linnut), Arjan Van Egmond (secretario de Dutch Birding Association) o Lars Svensson (quien no necesita presentación).

Durante cinco días recorrimos diversos ambientes y hábitats de la zona (taiga, tundra, costa…) de la mano de Tormod Amundsen y Kate Utsi, de la empresa Biotope, que es el motor del nuevo desarrollo del turismo ornitológico en la zona. Además de las aves, los paisajes, las gentes y el buen ambiente reinante en el grupo, uno de los aspectos más destacables de este viaje fue el de conocer la interesante experiencia en desarrollo de turismo ornitológico que se está llevando a cabo en este extremo norte de Europa. Desde hace algo más de 5 años Tormod, que además de guía y ornitólogo es arquitecto y diseñador, ha involucrado a la administración local y a diversos agentes de la zona (alojamientos, hosteleros, artesanos, pastores…) en una experiencia que hace que ir a pajarear a Varanger no sólo sea observar magníficas aves en increíbles escenarios, sino mucho más.

Taiga_Russia

Desde el Birk&Husky B&B, en plena taiga, teníamos esta vista a medianoche. ¡La otra orilla es Rusia!

El primer día se fue en el viaje de ida y fue ya a la tarde cuando llegamos al pequeño aeropuerto de Kirkenes, situado casi en la frontera con Rusia. Sin perder mucho tiempo nos dirigimos al valle de Pasvik, en plena taiga. Por el camino vemos volar zorzales reales (Turdus pilaris) y chochas perdices (Scolopax rusticola), pero no tuvimos suerte con los carabos gavilanes (Surnia ulula) que decían podríamos encontrar posadas en algún poste. Esa “noche” (entrecomillo porque estamos en el Ártico y aquí en verano no anochece nunca) nos alojamos en el Birk Husky B&B, unas cabañas situadas con vistas a Rusia en la que nos ofrecen carne de reno para cenar en un pequeño edificio de madera estilo vikingo (con fuego abierto). En este alojamiento se dedican durante el invierno a las carreras y excursiones en trineo tirado por perros, pero en verano transforman su actividad a excursiones a pie para observar la fauna de la taiga: mamíferos como osos, glotones y alces y aves como las que vimos al día siguiente. En el exterior de las cabañas hay varios comederos para aves donde acuden lúganos (Carduelis spinus), pardillos norteños (Carduelis flammea flammea), pinzones reales (Fringilla montifringilla), carboneros sibilinos (Poecile montanus) y otros.

Common_Redpoll

Macho de pardillo norteño (Carduelis flammea).

Siskin_Redpoll

Lúgano (Carduelis spinus) y pardillo sizerín (Carduelis flammea), dos de los visitantes más habituales del comedero.

Birdwatchers

Todos atentos a los comederos.

Siberian_Tit

Este fue el único carbonero siberiano (Poecile cinctus) que vimos en todo el viaje, también en el comedero.

Pine_Grosbeak_1

Este es el precioso camachuelo picogrueso (Pinicola enucleator) macho que visitó el comedero mientras desayunábamos viendo pájaros en plena taiga.

Pasvik_Birds

Cartel con algunas de las especies de aves presentes en el valle de Pasvik.

Al día siguiente realizamos un recorrido a pie por la taiga. Antes de llegar al lugar de paseo ya pudimos ver un búho campestre (Asio flammeus) vigilando desde su posadero y un par de lagópodos comunes (Lagopus lagopus). En el comedero situado en la cabaña al comienzo del sendero que recorrimos fuimos viendo como llegaban los paseriformes anteriormente mencionados y dos de los que más esperábamos: un carbonero siberiano (Poecile cinctus) y un precioso macho de camachuelo picogrueso (Pinicola enucleator). El paseo, por un paisaje irreal de coníferas y suelos pantanosos, estuvo acompañado por mosquiteros musicales (Phylloscopus trochilus) y bisbitas pratenses (Anthus pratensis)… Un poco más adelante dimos con otro pájaro que deseábamos ver, el arrendajo funesto (Perisoreus infaustus) que estuvo un buen rato dejándose ver. Sin embargo el pelotazo del día fue una sorpresa inesperada: mientras caminaba junto a Lars Svensson escuchamos un canto diferente y él me dice “¿Sabes qué canto es ese?” Sonaba a un mosquitero común bastante extraño y completamente nuevo para mi. Al ver mi cara de “¿eing?” Lars dijo “¡Es un Phylloscopus collybita tristis! ¿Qué hace aquí ahora? Debería estar 800 kilómetros más al oeste”.

Siberian_Jay

Una mala foto de un arrendajo funesto (Perisoreus funestus), no se dejaron acercar mucho.

Taiga

Paisaje de la taiga de Pasvik.

Poo

En el valle de Pasvik viven numerosos osos pardos (Ursus arctos) y alces (Alces alces); aunque no vimos ninguno si encontramos los excrementos del segundo.

Svensson_tristis

Lars trata de atraer al mosquitero tristis mediante un reclamo sonoro para estudiarlo mejor.

Tristis_Chiffchaff

Foto mala y testimonial del mosquitero tristis que hallamos en la taiga de Pasvik.

Scopes

Por la tarde nos dirigimos al fiordo de Varanger con alguna parada para observar aves marinas y acuáticas en Nesseby, donde vimos ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus), chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), falaropos picofinos (Phalaropus lobatus), págalos parásitos (Stercorarius parasiticus), charranes árticos (Sterna paradisaea), gaviones atlánticos (Larus marinus), gaviotas argénteas (Larus argentatus), gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla), eíderes comunes (Somateria mollissima) y varios delfines de hocico blanco (Lagenorhynchus albirostris), entre otros. Poco después vimos también algunos correlimos de Temminck (Calidris temminckii), ave común en la zona.

Nesseby_Pond

Reserva de Nesseby

Eider

Eideres comunes (Sometería mollissima)

Common_Gull

Gaviota cana (Larus canus)

Oystercatcher

Ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus)

Nesseby_Church

La iglesia de Nesseby, a la entrada de la reserva.

Biotope_hide

Uno de los abrigos para observar aves diseñados por Tormod Amundsen, de Biotope.

Llegamos a dormir en Vadsø, principal población de la zona, donde nos alojamos en el Vadsø Fjordhotell, también conocido como Birdwatchers Base Camp (el Campo Base de los Pajareros), donde nos sirvieron una deliciosa cena a cargo del chef Tol Emil Sivertsen.

Para acabar la jornada aún vimos bisbita gorgirrojo (Anthus cervinus) y eider real (Somateria spectabilis) cerca del hotel.

Vadsoe_Hotel

Ensenada de Vadsø, uno de los mejores lugares para observar aves en la zona ¡justo frente al hotel!

Un paso más allá de Swarovski Optik

En más de una ocasión he oído decir que las ópticas de Swarovski eran excelentes, pero que sin embargo los accesorios no estaban a la altura. En la práctica este hecho me había pasado algo desapercibido a pesar de ser usuario de la marca austriaca; te acostumbras a unos sistemas y no te detienes a pensar si son mejorables, pero mientras tanto sufres con correas que se enroscan, tapas que se caen o se pierden, ajustes de dioptrías que se modifican accidentalmente y muchas más circunstancias que incomodan y hacen que pierdas instantes preciosos en la observación, ya sea de ocio o de trabajo. ¿Cuántas veces no habré perdido a un ave de vista mientras trataba de colocar bien la correa que se había enganchado u otras circunstancias similares?

El pasado junio realicé un viaje a Varanger, invitado por Swarovski Optik, junto a otros pajareros, con el fin de conocer y probar el nuevo desarrollo que esta casa de óptica ha realizado y que presenta precisamente hoy. En este viaje (del que hablaré de forma mucho más extensa en una próxima entrada), además de disfrutar de las aves en este magnífico destino, pudimos conocer una experiencia de turismo ornitológico realmente ejemplar. Sin embargo, los asistentes estábamos intrigados por saber qué es lo que nos iban a anunciar hasta que las cuidadas explicaciones de Dale Forbes, jefe de marketing de la sección de naturaleza, ocio y viajes de Swarovski Optik, nos presentó el nuevo sistema FieldPro.

FieldPro no es una nueva óptica, sino que resulta ser una serie de mejoras en los accesorios en la serie de binoculares EL. Las mejoras que aporta FieldPro se han realizado a partir de comentarios y sugerencias realizadas por numerosos usuarios de estos binoculares, así que no constituyen un desarrollo realizado a la ligera, sino que tratan de solventar problemas y molestias reales.

Quizás la parte más novedosa y práctica sea la nueva correa, que está sujeta al binocular mediante un sistema de bayoneta y con con la clásica cinta plana atada a un asa. Este sistema de bayoneta puede realizar un giro completo que, unido a que la correa es cilíndrica (y no plana) evita el enroscamiento de la misma. Aunque esto parezca una tontería a mi me pareció muy práctico y probarlo durante más de tres días en plena taiga, tundra y mar, en observación estática o realizando paseos, con más o menos ropa encima y viviendo diversas circunstancias me convenció por su comodidad y por solucionar una serie de problemas que se presentan en más de una ocasión a lo largo de las jornadas de pajareo. Este sistema es además, fácilmente ajustable en longitud y desmontable, con lo que puedes poner y quitar la correa en pocos segundos, facilitando unas labores que antes llevaba varios minutos y que además no solían resultar fáciles.

K15_60%_EL42_stehend_mit_Trageriemen copia

En esta imagen se puede apreciar la nueva correa montada en el binocular mediante la mencionada bayoneta, así como el sistema de ajuste de la longitud de la misma.

Otra de las novedades es el sistema de tapas. Con las tapas de que disponíamos hasta ahora, agarradas al binocular con una abrazadera, ocurría que en muchas ocasiones acababan cayéndose. Muchos terminábamos optando por retirarlas, con lo que las lentes quedan más expuestas a la suciedad y a roces o golpes. Las nuevas tapas van enganchadas a la estructura del binocular mediante un ingenioso sistema que evita que se caigan, pero es que además también pueden soltarse fácilmente, con lo que si en algún caso molestaran (como cuando hace viento fuerte), éstas se pueden guardar.

K15_EL42_liegend copia

Las tapas sujetas directamente al binocular evitan su caída y pérdida.

La tercera gran novedad es un nuevo sistema que evita que las dioptrías ajustadas a la vista de cada observador no se suelten accidentalmente con la facilidad con la que ocurre actualmente, pues pueden fijarse. Este sistema además no supone un esfuerzo extra cuando este ajuste deba modificarse; es bastante sencillo.

Existen otras pequeñas mejoras de menor entidad pero que completan el set: una nueva funda más práctica, un nuevo cubreocular más fácil de colocar y retirar, una goma protectora más agradable al tacto y hasta una correa flotante que evita que el binocular se hunda en el agua en el caso de que éste caiga de forma accidental.

Swarovski_Varanger_1

Dale arroja sin compasión unos EL al agua en el puerto de Vardø para probar la flotabilidad de la nueva correa.

Swarovski_Varanger_2

Aunque no se aprecie bien ahí están los EL sin hundirse gracias a la correa flotante, que es de color naranja fosfórico para facilitar su localización en el mar.

En conjunto me parece un buen avance y progresión en el desarrollo de estas ópticas, añade funcionalidad y soluciona varios pequeños problemas que nos afectaban en el día a día y creo que marcarán una tendencia.

Muchas gracias al equipo de Swarovski Optik por esta invitación, así como a todos mis compañeros de viaje y a los guías de Biotope (la empresa que nos guió en Varanger).

The making of… El Gran Año de Noah Strycker

Recientemente colgué en este mismo blog una entrada sobre mi experiencia con la visita de Noah Strycker a España durante la realización de su apasionante viaje para llevar a cabo un Gran Año (Big Year) a nivel mundial. No sois pocos los que me habéis preguntado diversas cuestiones sobre este proyecto y como se está llevando a cabo. En esta entrada trato de responder a estas cuestiones y aportar datos de interés para los curiosos.

IMG_4402

¿Por qué un proyecto así? ¿Es por batir un récord?

El proyecto consiste en observar el máximo número de especies a lo largo de un sólo año. Actualmente existe una pareja británica (Ruth Miller and Alan Davies) que ostenta el récord con 4.341 especies y de aquella experiencia publicaron un libro llamado The Biggest Twitch que se convirtió en un best-seller. Ellos utilizaron su hogar como campamento base (yendo y volviendo a su casa) para realizar viajes a un total de 20 países diferentes en los que encontraron este espectacular número de especies. Noah quiere ir un paso más allá pues su viaje es continuo, no va y viene a cada lugar, sino que es un periplo que no regresa en ningún momento al punto de partida. Comenzó el 1 de enero en la Antártida continuando por Sudamérica, Centroamerica, Norteamérica, Europa… ahora está en África, de allí viajará a Asia y Oceanía, así terminará en Nueva Zelanda el 31 de diciembre. Por supuesto tratará de batir el récord, él se ha puesto una meta de 5.000 especies. Pero detrás de esta parte, que parece más frívola, hay un proyecto vital y de investigación. Noah es, entre otras cosas, un periodista ornitológico reconocido en Estados Unidos (de donde es originario) y, además de publicar regularmente artículos en webs y revistas también ha escrito ya dos libros: Among Penguins y The Thing with Feathers. Este largo viaje le va a permitir obtener una visión global del concepto avifauna (algo que casi se nos escapa por lo amplio y diverso que es) y de su estado de conservación y problemática a través de múltiples experiencias locales. Además otro aspecto importante de su viaje es la parte social del mismo, viaje en el que está conociendo a decenas de pajareros de todo el mundo; en sus palabras, en uno de los aspectos más estimulantes y motivadores para seguir adelante y le está dando una interesante panorámica del estado del mundo birdwatcher en los diferentes lugares del mundo… en este sentido me confeso que se ha llevado grandes y agradables sorpresas.

¿Por qué 5000 especies?

Actualmente hay algo más de 10.000 especies de aves descritas en todo el mundo. Noah pensó que 5.000 era una cifra factible, superior al actual récord y además lo bastante impactante pues supone la mitad de las especies que conocemos.

¿Cómo organiza sus visitas a cada país?

Evidentemente Noah no conoce personalmente cada rincón en el que buscar cada especie, ni siquiera existe información detallada sobre ello. Como se suele decir “las aves tienen alas” y por ello cada año pueden variar su distribución espacial y temporal y lo que era válido para un año puede no serlo al siguiente. Quienes mejor conocen estos aspectos de las aves de cada lugar son los pajareros locales, y por ello Noah ha contactado con pajareros de cada país o región que quería visitar. Este ha sido también mi caso y para mi ha sido todo un honor el formar parte de esta experiencia.

¿De dónde saca el dinero para hacerlo?

Esta es probablemente la pregunta que más me ha hecho la gente, y probablemente la que más le han hecho a Noah también. Noah está apoyado por la sociedad conservacionista Audubon que le suministra el soporte online para la web y blog de su proyecto llamado Birding Without Borders (Pajareando sin fronteras). Una prestigiosa marca de óptica le ha proporcionado óptica y material fotográfico para todo el viaje. Pero su principal recurso proviene del contrato que ya tiene firmado con una editorial para escribir un libro sobre su viaje una vez finalizado.

No obstante esto no le supone disponer de recursos económicos infinitos y es por ello que trata de reducir los gastos al mínimo. La forma más efectiva ha sido la de comprar los billetes de avión con mucha antelación y, sobre todo, no contratar en ningún momento a ningún guía. La gente que le hemos “guiado” lo hemos hecho de una forma voluntaria y sin cobrar. Así, el viaje toma otra dimensión, pues se trata de vivir una experiencia basada en compartir y pasarlo bien entre colegas. En mi caso, que trabajo como guía profesional durante una buena parte del año, la experiencia resulta muy diferente de cuando guío a unos clientes; en este caso el ambiente reinante es mucho más relajado.

IMG_4317

Otra forma de reducir gastos ha sido la de alojarnos en mi propia casa, en casa de familiares o de amigos. En alguna ocasión tuvimos que recurrir a algún hotel, como es el caso del hotel rural Ruralsuite, que al enterarse del carácter del proyecto nos hicieron una buena rebaja con ánimo de colaborar.

Los gastos que tuvimos (combustible, comida, alojamiento) los compartimos entre los dos.

¿Cómo has elegido el itinerario?

Noah vino con muchas de las especies europeas ya en su lista, pues pasó antes por Islandia, Noruega y Turquía. Así que el itinerario debía centrarse en aquellas especies que no había visto aún, unas cuantas decenas, y que en buena parte eran ‘especialidades’ de esta parte de Europa Suroccidental. El hecho de llegar a Barcelona y marcharse desde Bilbao seis días después favorecía un recorrido itinerante que debía comenzar por la costa mediterránea. La idea inicial era quedarnos en la mitad oriental de la Península Ibérica donde además del mediterráneo podíamos cubrir bien los Pirineos y las estepas del Valle del Ebro. Estando en Alicante, donde ya podíamos hallar un buen número de especies sureñas existía la posibilidad de visitar zonas del Centro peninsular para encontrar algunas especies emblemáticas como el rabilargo, el buitre negro o el águila imperial ibérica, entre otros. Madrid, Toledo, Ciudad Real e incluso zonas más cercanas aún como Albacete podrían ofrecernos una buena parte de estas aves, pero Noah me expresó su firme deseo de visitar Extremadura en este viaje, pues mucha gente le había hablado entusiastamente de dicho lugar como uno de las mejores zonas de pajareo de Europa. No le importaron los kilómetros extra que hubo que hacer y una vez en el lugar me agradeció mi disponibilidad para cambiar los planes originales que yo había trazado.

El resto se fue ajustando más o menos a lo que tenía pensado y fueron el tiempo reinante y la lista que íbamos completando los que determinaron pequeños desvíos y bucles en nuestro itinerario o el dónde y cuando parar; siempre basándome en lugares que ya tenía pensados de antemano, pero sin un orden o tiempos muy precisos, abierto a según cómo evolucionaba el hallazgo de las diferentes especies.

El resultado fue inmejorable…

¿Visteis todas las especies que quería ver Noah?

Se vieron todas las especies con posibilidades reales salvo dos: la focha moruna, que es más sureña, podíamos haberla encontrado junto al centro de visitantes de El Hondo (Alicante), pero son aves procedentes de sueltas para la campaña de reintroducción que están realizando en la zona, es decir, aves no susceptibles de ser contadas en este viaje, y el avetoro común, que lo intentamos en la Laguna de Pitillas (Navarra) pero no colaboró. Hay que decir que la época en que nos visitó Noah resulta algo tardía para encontrar esta especie, pues se muestra más retraída que durante el celo en primavera. Por lo demás encontramos algunas bastante complicadas para la época del año en la que estábamos (pico dorsiblanco, abejero europeo, sisón común) y alguna más que no esperábamos, como la serreta chica, una rareza en nuestro país.

¿Cómo se garantiza que Noah ha visto las especies que dice haber visto?

No puede hacerse, y de hecho no es un récord que, como los récord Guinness, necesitan de estar acreditados por un notario para validarse (sería inviable en este caso). No obstante Noah está acompañado siempre por alguno de los pajareros locales y actuar de forma deshonesta podría trascender rápidamente. Como bien dice el dicho “en el pajareo, una vez que pierdes tu prestigio lo pierdes para siempre”. Quienes alguna vez hemos participado en este tipo de eventos (grandes años, maratones ornitológicos) la forma de hacerlo es por mera satisfacción personal. Si logras ‘ganar’ contabilizando especies que realmente no encontraste o realizando algún otro tipo de trampa o manipulación no es como para sentirse muy bien… la satisfacción plena llega cuando lo lograste con todas las de la ley.

Aún así, Noah está introduciendo todos los datos de las aves detectadas en la plataforma eBird, así que son totalmente públicos y pueden consultarse libremente.

IMG_4371

¿Logrará batir el récord?

Estoy seguro de que lo hará y superará con creces. Mientras escribo estas líneas recién ha pasado la mitad del año y lleva unas 3.300 especies registradas, mucho más de la mitad de las 5.000 especies que se había propuesto a fin de año. Si nada lo impide Noah puede llegar hasta las 6.000 especies con cierta facilidad.

¿Cuántos ‘bimbos’ ha visto ya?

Según me conto Noah antes de iniciar este Big Year su lista mundial ascendía a unas 2.400 especies y a estas alturas lleva ya 4.015, así que sacad cuentas.

¿Y después qué?

Como ya he mencionado más arriba una vez terminado este viaje dedicará un año entero a escribir el libro de su Gran Año. Tengo constancia de que ya está siendo reclamado por diversas organizaciones y entidades para que impartir charlas contando su experiencia, así que estoy seguro que también le tocará viajar por este motivo ¿Lograremos verlo en alguna de nuestras ferias ornitológicas? Lo que si me confesó Noah es que le gustaría volver a muchos de los lugares que está visitando para poder pajarear en ellos con más calma.

Muchos recordaréis la película The Big Year que se popularizó entre pajareros de todo el mundo hace unos años. Con Noah bromee comentando que después del libro vendría la película sobre su viaje… él me respondió que en esa película sería Brad Pitt quien le interpretara… en mi opinión demasiado viejo, ¡Noah tiene 29 años!

—————

Esta experiencia no habría sido posible sin la ayuda de muchas otras personas que nos ayudaron de muy diversas formas. También agradecer a otras que se ofrecieron a ayudar aunque después no necesitaríamos de su ayuda. Todas estas personas están mencionadas en la entrada anteriormente mencionada con la crónica del viaje.

IMG_4397

Un Picus viridis viridis en Gorbea

La semana pasada visité el Parketxea (Centro de Visitantes) situado al inicio del sendero del río Baias del Parque Natural del Gorbea, en Araba. En dicho edificio disponen de una amplia exposición en la que se habla del medio, la historia y usos tradicionales del lugar, pero especial atención me llamó la sección dedicada a las aves.

Me fijé especialmente en unas figuras de pájaros carpinteros que estaban colocadas junto al mostrador de atención al público. Mi atención se vio atrapada, sobre todo, por una figura que representaba a un Pito real (Picus viridis), bastante logrado, pero que era de la subespecie viridis, es decir, la subespecie que habita la mayor parte de Europa excepto la Península Ibérica. Presumiendo que lo que querían representar en dicha exposición eran las aves locales lo lógico es que hubieran incluido una figura del Pito real ibérico (Picus viridis sharpei), que es la que podemos encontrar en este lugar. El mismo error se repetía en un panel informativo, el ave representada era un Picus viridis viridis cuando debería ser un P. viridis sharpei.

IMG_4467

Figura de un Picus viridis viridis junto a un Dryocopus martius.

IMG_4468

La figura en cuestión del Picus viridis viridis.

IMG_4469

El cartel sobre pícidos mostrando ilustraciones de Picus viridis viridis.

A pesar de tener un gran parecido existen una serie de diferencias evidentes entre ambas subespecies: Picus viridis viridis muestra una máscara facial negra alrededor de ojos y junto a la base del pico, mientras que en Picus viridis sharpei dicha máscara es verde clara o grisácea. Además las vocalizaciones que hacen una y otra subespecie son totalmente diferentes. Las diferencias son tan evidentes que se está estudiando su separación como dos especies distintas (P. viridis y P. sharpei). De hecho algún experto ya las trata así, como Gerard Gorman en su libro “Woodpeckers of the World” (2014, Ed. Firefly o Bloomsbury Publishing).

Para algunos quizás parezca una nimiedad el no ilustrar la subespecie correcta, pero parece que la cosa cambia si ya estamos hablando de especies. En cualquier caso el ave representada no es la que la gente puede ver en dicho lugar, con lo que es un error que debería ser subsanado.

Este tipo de hechos (que ocurren con más frecuencia de lo pensado; ver mi entrada sobre el Centro de Arcaz en Riglos) muestra la gran necesidad que existe de contar con unos buenos profesionales de la educación e interpretación ambiental, así como de contar con los pertinentes expertos en casos como este. Cierto es que en la mayor parte de las ocasiones los presupuestos no permiten disponer de todos los medios deseados (necesarios), pero también es cierto que otras muchas veces se invierten dichos medios económicos en elementos superfluos o sobredimensionados. Hay que buscar una forma racional de administrar el dinero, que normalmente no suele ser abundante para este sector, y garantizar, que por lo menos, la información que se ofrezca sea correcta.

El Gran Año de Noah Strycker

El año pasado por septiembre recibí un correo de un chico llamado Noah Strycker contándome que durante el año 2015 iba a tratar de hacer un Gran Año a nivel mundial y que para ello estaba contactando con pajareros locales que pudieran llevarle a ver aves en sus lugares de origen. Su intención era la de comenzar el 1 de enero y terminar el 31 de diciembre viajando sin parar y alcanzar la cifra de 5.000 especies, más o menos la mitad de las que actualmente están descritas por la Ciencia. En su viaje pretendía recorrer todos los continentes pasando por varios países, incluyendo el Estado Español. Contactó conmigo después de encontrarme por eBird.

Noah, además de pajarero, es un ornitólogo experimentado, comunicador y periodista ambiental (ha publicado ya dos libros: ‘Among penguins‘ sobre sus experiencias estudiando pingüinos en la Antártida y ‘The Thing with Feathers‘, una obra que muestra que no hay tantas diferencias como parece entre aves y humanos).

El pasado 18 de junio Noah aterriza en el aeropuerto del Prat en Barcelona. Llega después de haber recorrido la Antártida, Sudamérica, Centroamérica, Estados Unidos, Islandia, Noruega y Turquía. Y llega nada más y nada menos que con más de 3.000 especies vistas u oídas ya en su lista.

NoahStrycker

Noah Strycker

Junio no es el mejor mes para encontrar determinadas especies en nuestro territorio; algunas tienen la reproducción muy avanzada y se son muy tímidas en este momento del año. Además el calor reduce la actividad de muchas aves durante gran parte del día, con lo que detectarlas resulta más complicado.

Por otro lado, antes de España Noah ha visitado Noruega y Turquía, donde ha visto muchas de las especies que podía encontrar aquí. Esto convirtió su estancia ibérica en un reto más interesante si cabe, pues debíamos buscar aquellas especies que faltaban en su lista, especialmente aquellas que no iba a poder encontrar en ningún otro lugar más adelante. Esto supone que 52 especies se convirtieron en nuestro objetivo prioritario durante estos días.

Como no sabía muy bien qué especies iba a ver en Turquía diseñé previamente un itinerario que nos permitiera visitar una buena variedad de ambientes y hábitats para asegurar un buen número de especies, eso si, con algunas especies clave más o menos exclusivas de nuestra geografía en mente. El itinerario permitía además cierta flexibilidad para su modificación en caso de que ello fuera necesario.

Día 18 junio (día 169 del Big Year)

Nada más aterrizar en Barcelona nos dirigimos al Delta del Llobregat donde nos esperan Ricard Gutiérrez y Ferrán López. Nadie mejor para guiarnos por el parque y encontrar las especies deseadas. No obstante la primera nueva especie ya la encontramos en el corto trayecto del aeropuerto al delta: un estornino negro (3011).

Visitamos la desembocadura y alguno de los observatorios que permiten añadir varias especies: Gaviota de Audouin (3012), cistícola buitrón (3013), pardela cenicienta (3014), porrón europeo (3015) y calamón común (3016).

Ricard pudo avistar (en un visto y no visto) un págalo grande mientras rastreábamos el mar, pero lamentablemente no pudo verlo Noah; se trataba de una especie que había fallado en el norte de Europa, así que tratamos de encontrarlo de nuevo sin éxito. Aun paramos en Garraf para hacer un poco de seawatching, pero el mar estaba tranquilo en cuanto a aves y la especie extra vino de tierra: una curruca cabecinegra (3017).

Ricard_Gutierrez

Noah atiende a las explicaciones de Ricard sobre la Gavina corsa, es decir, la Gaviota de Audouin.

Platalea

Aunque Noah ya traía la espátula en su lista de países anteriores no estuvo de más disfrutar con la visión de un par de ellas en el Llobregat.

Seguidamente marchamos al Delta del Ebro, donde esperábamos encontrar algún limícola despistado de los que le faltaban, pero a pesar de pasar varias horas visitando varios de los mejores lugares de observación no pudimos añadir ninguna especie nueva para su lista.

Dormimos en Alcossebre, donde a primera hora de la noche intentamos detectar algún chotacabras, pero parece que andaban dormidos y tuvimos que acostarnos sin novedad.

Puedes leer aquí la entrada de Noah en su blog para este día.

Día 19 junio (día 170 del Big Year)

Temprano por la mañana reemprendemos viaje con una parada en el Prat de Cabanes donde buscamos tres especies, si bien sólo conseguimos sumar dos: carricerín real (3018) y la buscarla unicolor (3019).

Nos queda pendiente la canastera que normalmente debería estar aquí en esta época del año.

Nuestra siguiente parada fue la reserva del Racó de l’Olla, en la Albufera de Valencia, donde Nacho Díes y su dedicado equipo esperaban ansiosos nuestra visita. Sabíamos que una pareja de cerceta pardilla se había venido viendo en el lugar por lo que ese era nuestro principal objetivo. No obstante Nacho nos tenía preparadas un par de sorpresas a nuestra llegada y desde el primer hide que visitamos vimos canastera común (3020), varios individuos criando y un solitario correlimos zarapitín (3021) que no sabíamos si estaba de ida, vuelta o de vacaciones en el Mediterráneo.

Mientras estábamos embobados observando la espectacular colonia de láridos suena el teléfono de Nacho avisando de que debemos ir al otro observatorio. Llegamos en unos segundos allá y justo enfrente tenemos a una familia de cercetas pardillas (3022). No las habían avistado en todo el día, así que no sabían si nos las iban a poder mostrar. Mientras comentábamos diversos aspectos sobre la reserva y sus aves un rayo azul cruza la escena: un Martín pescador (3023).

AlbuferaNacho

Nacho Díes nos habla sobre el Racó de l’Olla, el lugar donde trabaja desde hace años, y sus aves.

Racó

Este es el increíble aspecto de una pequeña porción de la colonia de charranes del Racó… como puede apreciarse muchos pollos están ya bien crecidos y correteando por los islotes.

Charran_amarillo

Adulto y pollo del charrán de pico amarillo que ‘nadie sabe lo que es’. Aunque tiene un aspecto perfectamente compatible con charrán elegante no se tiene la seguridad absoluta de que lo sea y actualmente se están realizando análisis genéticos para averiguar su identidad ¿Podrá Noah contar con una nueva especie?

AlbuferaRacó

Nacho nos avisa de que por estas fechas a veces se deja caer algún halcón de Eleonora por la zona pero, a pesar de prestar atención al cielo, ninguno se deja ver durante nuestra estancia.

Continuamos viaje hasta Alicante, donde hemos quedado con Roque Belenguer, que además de llevarnos a ver pájaros nos acoge en su apartamento esa noche. Primera parada en el río Vinalopó, con calor y paisaje africano. Pasado un rato conseguimos ver una collalba negra (3024), y pasado otro buen rato por fin oímos y vemos un zarcero bereber (3025), que era nuestro principal objetivo en este lugar.

La siguiente parada resultó ser el embalse de El Hondo donde nada más llegar dimos con ¡4 cercetas pardillas!… en fin, ya las habíamos visto. En unos pocos minutos damos con varias malvasías cabeciblancas (3026), poco después un rascón europeo (3027) que canta brevemente y más tarde con una hembra de bigotudo (3028), que según nos cuenta Roque es un ave escasísima en los últimos tiempos, así que nos sentimos enormemente afortunados por haber dado con ella.

Vinalopó

Noah consigue ver su zarcero bereber, que se hizo de rogar.

Oxyura

Este macho de malvasía cabeciblanca fue el primero que vimos, luego vinieron más, machos, hembras y pollos.

Roque

Roque es un excelente conocedor de El Hondo; gracias a él pudimos dar con varias de las especies que Noah buscaba.

Para terminar el día quedamos con Dani, compañero de Roque, y los cuatro nos fuimos en busca del camachuelo trompetero a una zona cercana de Murcia donde han criado este año. Debemos caminar un par de kilómetros hasta llegar al lugar disfrutando de aves como la golondrina daúrica y dos águilas perdiceras, además de añadiendo un par de especies nuevas como son la curruca mirlona (3029) y la cogujada montesina (3030). Llegados al lugar de cría de los camachuelos sólo un colirrojo tizón y una rana se dejan oír. Esperamos un buen rato mientras el sol se pone y la luz va cayendo y, sólo en el último momento, pudimos oir el inconfundible reclamo de un camachuelo trompetero (3031) que pasó volando.

Puedes leer aquí la entrada de Noah en su blog para este día.

Día 20 junio (día 171 del Big Year)

Este día teníamos muchos kilómetros por delante, pues nos íbamos hasta Extremadura, así que después de desayunar emprendimos camino despidiéndonos de Roque.

Por la mañana paramos cerca de Pétrola para buscar aves esteparias en un lugar especialmente recomendado. Llegados al lugar vimos que los lugareños estaban muy afanados en la cosecha del cereal, y había máquinas por doquier, por lo que nuestras esperanzas decayeron un poco. Aún así ya de primeras añadimos la corneja negra (3032). Enfocamos nuestra atención en los campos más tranquilos y no tardó en llegar el fruto: una avutarda (3033) que trataba de pasar desapercibida. Dimos alguna vuelta más por la zona por ver si podíamos ver algún sisón o ganga, pero no.

A lo largo de la mañana recibo un mensaje de Nacho contándome que ¡acaban de ver un Halcón de Eleonora por la Albufera! Jaja, demasiado tarde para volver atrás…

Estepa_avutarda

Este fue el ‘momento avutarda’ cerca de Pétrola. Un poco esquiva, pero la vimos, que es lo que contaba.

Continuamos viaje, el termómetro subía y alcanzó los 38ºC cuando pasamos por Toledo y también en Extremadura. Llegando Noah consigue sumar dos nuevas especies: milano negro (3034), milano real (3035) y rabilargo ibérico (3036). Camino a la Portilla del Tietar, en Monfragüe, un buitre negro (3037) vuela junto a algunos otros buitres leonados. Intentamos el águila imperial sin éxito, allí no se movía ni los buitres que tenían aspecto de estar muy acalorados. Cerca aún fuimos capaces de encontrar una familia de perdiz roja (3038) y, más tarde, en el castillo, de ver el vencejo cafre (3039), que tardó un poco en aparecer.

El día no acabó ahí, pues al atardecer aún escuchamos un par de chotacabras cuellirrojos (3040) y un chotacabras europeo (3041).

Pajareo_coche

Una buena parte del pajareo tuvo que ser desde el coche… aquí está Noah bimbando sus primeros rabilargos.

Puedes leer aquí la entrada de Noah en su blog para este día.

Día 21 junio (día 172 del Big Year)

Antes del desayuno paseamos al amanecer cerca de nuestro alojamiento y podemos ver unas cuantas tarabillas comunes (3042) y un escribano soteño (3043) que canta con tesón.

Hoy la atención se focaliza en el águila imperial ibérica, que ayer falló. No queríamos marcharnos de Extremadura sin verla pues es un ave exclusiva de esta zona (Centro y SW de la Península) que Noah no iba a poder encontrar en ningún otro lugar de su viaje. Volvimos a la Portilla del Tiétar y de camino encontramos un alimoche común (3044) y una familia de currucas rabilargas (3045) que se mueven por los arbustos al borde de la carretera. En la Portilla, esta vez si, en poco tiempo vemos a un adulto de águila imperial ibérica (3046) sobrevolando el lugar. La suerte además nos acompañó, pues el ave se posó en el cantil permitiéndonos disfrutar de la observación durante un buen rato.

Aún buscamos algunos paseriformes por la zona y conseguimos dar con un mosquitero ibérico (3047) que se alimentaba en un zarzal.

Aquila_Monfrague

El adulto de águila imperial ibérica que dejó verse en la Portilla del Tiétar.

A media mañana dimos por finalizada nuestra estancia en Extremadura y nos marchamos hacia Navarra, otra singladura larga hasta nuestra siguiente parada. Llegamos a tiempo de seguir pajareando (no en vano estamos en el día con más horas de luz del año), así que paramos cerca de Lerín, donde añadimos zarcero políglota (3048) y, a pesar de las pocas esperanzas que teníamos, también un macho de sisón común (3049). Este ave estaba en medio de un campo pelado y cantando en parada nupcial, algo sorprendente en este momento del año.

Sison

A pesar de la escasa calidad de la fotografía aquí puede apreciarse bien al macho de visón que decidió mostrarse esta calurosa tarde.

Pitillas

En Pitillas estuvimos un buen rato a la espera de que apareciera algún avetoro, pero no colaboró y nos fuimos de vacío.

Aún tuvimos tiempo de pasar por la Laguna de Pitillas donde pusimos especial atención para ver o escuchar algún avetoro, pero esta vez fallaron a pesar de ser uno de los mejores lugares para dar con ellos.

Finalizamos el día pajareando desde el jacuzzi al aire libre del Hotel Ruralsuite, en el que nos alojamos hoy. Un macho de oropéndola se dejó ver durante un buen rato; si bien era una especie ya en la lista disfrutamos de su visión de forma merecidamente relajada.

Puedes leer aquí la entrada de Noah en su blog para este día.

Día 22 junio (día 173 del Big Year)

Madrugamos para estar al amanecer en las estepas del sur de Navarra. Nos quedaban unas pocas aves esteparias por ver y hoy era el día para encontrarlas. El último alaúdido ibérico que nos quedaba por encontrar se encuentra en estos lugares así que nada más llegar bajamos las ventanillas del coche para escuchar los sonidos de la estepa. Calandrias, terreras, abejarucos y otros cantaban, pero ni rastro de nuestro pájaro. Pasó más de media hora hasta que se dejó oír: una tímida alondra ricotí (3050) cantaba a lo lejos. Después escuchamos alguna más cerca, pero no invertimos mucho tiempo en tratar de verlas pues necesitábamos ver otras especies y basta con escuchar al ave para contabilizarla en la lista.

Continuamos recorriendo la zona hasta que dimos con un grupo de gangas ibéricas (3051) que nos había parecido oír en la distancia. Afortunadamente de mostraron muy tranquilas y pudimos verlas a placer.

Antes de marcharnos buscamos a otra especie que nos había dado esquinazo hasta el momento y la encontramos en un lugar que yo conocía: el alcaudón real (3052) se presentó en familia ante nosotros, adultos y pollos.

Lanius_meridionalis

Alcaudón real

Con la tarea hecha pusimos rumbo norte para parar cerca de San Martín de Unx. En un breve paseo nos dedicamos a buscar una serie de paseriformes que ya no podríamos volver a encontrar en el resto del viaje y en pocos minutos sumamos reyezuelo listado (3053), curruca carrasqueña (3054) y mosquitero papialbo occidental (3055). Pudimos ver también una rapaz fugazmente que nos pareció un abejero, una especie que faltaba en la lista y era complicada porque, como le dije a Noah “Puede estar en cualquier lugar, pero nunca sabes dónde buscarlo”. Lamentablemente no volvió a aparecer y tuvimos que marcharnos sin confirmar su identidad.

La siguiente parada ya se sitúa en pleno Pirineo. Buscamos a un ave emblemática como es el quebrantahuesos y hacemos escala en la foz de Burgi, donde habitualmente se dejan ver. Estuvimos un buen rato viendo buitres leonados, alimoches, águilas calzadas, milanos de ambas especies y hasta un águila real, pero ni rastro de nuestra ave. En eso divisé yo un ejemplar volando alto y lejos al borde de un cantil, pero con tan mala fortuna que se ocultó antes de que pudiera dar indicaciones precisas a Noah.

Un poco decepcionados decidimos ir a tierras altas para intentar primero otras especies y probar en otros lugares. Quedaría tiempo para volver más tarde.

Tomamos nuestro picnic en Larra entre verderones serranos (3056), que era una especies nueva, mirlos capiblancos, chovas piquigualdas, bisbitas alpinos, cuervos y acentores comunes.

Arette

Picnic en las alturas entre verderones serranos.

Después de un buen rato por la zona, disfrutando de las aves y del paisaje, decidimos volver a Burgi. El calor aprieta y la observación se hace algo pesada, si bien un torcecuello nos acompaña observándonos tranquilamente desde su posadero. Al cabo de casi una hora vuelvo a divisar la inconfundible silueta del quebrantahuesos (3057) y, esta vez si, nos regala con una pasada sobre nosotros a corta distancia y un buen rato de vuelo de remonte.

Con una increíble sensación de satisfacción por la tarea bien hecha nos retiramos a dormir a Pamplona.

Burgi

¡Por fin! ¡Un quebrantahuesos!

Puedes leer aquí la entrada de Noah en su blog sobre este día.

Día 23 junio (día 174 del Big Year)

Llegó ya el último día de Noah en la Península y la verdad es que quedaba ya muy poco por ver: valoramos que sólo dos especies de las pendientes tenían posibilidades reales de ser halladas: el pico dorsiblanco y la buscarla pintoja. Para el primero las posibilidades son extremadamente bajas, pues han finalizado su cría, se muestran muy silenciosos y discretos, y probablemente se han dispersado, siendo  complicado saber por dónde pueden andar.

No obstante, armados de optimismo nos marchamos a Irati esperando tener un golpe de suerte y dar con el ansiado pícido. Visitamos algunas de las mejores zonas donde se los suele ver con cierta regularidad, pero con tan mala fortuna que sólo escuchamos brevemente un pico picapinos, nada más. Después de casi tres horas decidimos volver un poco alicaídos, pero decidí cambiar la ruta de vuelta por un sendero diferente. Al cabo de un rato caminando escuchamos lejos unos reclamos que podían ser pito real o picamaderos negro. Noah no había visto aún el pito real ibérico (si el europeo) y ¿por qué no? Decidimos intentarlo; nunca se sabe cuando pueden decidir ‘esplitarlo’ y convertirse así en una nueva especie. Corrimos a la zona de donde procedían los sonidos y cuando creíamos que estábamos llegando oímos repentinamente un tamborileo a nuestras espaldas. Nos giramos y miramos con atención al lugar de donde venía y escaneamos meticulosamente troncos y ramas con nuestros binoculares. Pasados varios minutos sin resultado decidimos marcharnos cuando, al girarnos, ¡vuelve a sonar el tamborileo! Esta vez corremos a dicho lugar y llegando vimos al pito real y ¡a una hembra de pico dorsiblanco! (3058). Este ave además se quedó muy mansa a corta distancia alimentándose y nos ofreció un bonito espectáculo.

Poco después, henchidos de satisfacción regresamos al coche y Noah me confiesa: “Hay que ver como el ver un ave puede cambiarte las sensaciones de toda una mañana”.

Pico_dorsiblanco

Una hembra de pico dorsiblanco se deja ver…

Irati

Noah disfruta de su pico dorsiblanco.

Comimos algo cerca descansando un poco nuestras emociones antes de partir a la costa en busca de la buscarla. Entonces llega un aviso por whatsapp que cambiaría nuestro planteamiento de viaje ¡una serreta chica en Álava! La serreta chica es una de las especies que Noah no consiguió ver en su estancia en Noruega, así que resulta de gran interés para sus objetivos. Valoramos la situación y vemos que puede intentarse perfectamente y que después aún quedaría tiempo para la buscarla.

Nos llegamos rápidamente a Langarika y nos dirigimos raudos a la balsa de riego donde ha sido vista el ave. Allí hay fochas, porrones europeos, azulones, somormujos lavancos y hasta un porrón acollarado, pero ni rastro de la serreta… ¿hemos llegado tarde? Visitamos también otra balsa adyacente por si acaso hubiera cambiado de ubicación, pero nada. El nivel de emoción que habíamos alcanzado con el pico dorsiblanco decae a mínimos porque nos damos cuenta que fallamos este ave que hubiera sido un bonus increíble. Pero… ¿por qué no miramos de nuevo la otra balsa antes de marcharnos… ya que estamos aquí? Volvimos y ¡allí estaba la serreta chica! (3059) ¡En medio de la balsa! ¿Dónde se había escondido antes? Nivel de emociones otra vez al máximo…

Mergellus

La serreta chica junto a un porrón europeo.

Así, nos fuimos, ya por fín, a la costa. Llegados a Txingudi tuvimos tiempo de visitar Plaiaundi por ver si había alguno de los limícolas que faltaban, pero no. Nos fuimos también a Cabo Higer por hacer un poco de seawatching, pero apenas se movían aves por allí. Recorrimos algunos zarzales, argomales, helechales en busca de la buscarla, pero sin éxito. Es todavía media tarde y por experiencia se que estas aves prefieren manifestarse al amanecer o al atardecer, así que decidimos ir a merendar-cenar algo e intentarlo más tarde.

Hondarribia

Merecido descanso y ágape en La Marina de Hondarribia antes de ir por nuestro último pájaro.

Después de recuperar fuerzas subimos a Jaizkibel y buscamos un lugar adecuado para la buscarla; encontramos unas praderas con argomales y helechales muy aparentes para albergar buscarlas y paseamos por la zona. Al cabo de un rato de observar zarceros, tarabillas y escribanos vemos una rapaz que vuela bajo a no mucha distancia. El ave está a punto de esconderse detrás de una loma cercana cuando pudimos distinguir perfectamente ¡una hembra de abejero europeo! (3060) ¡Increíble! Esta era una especie complicada que ya dábamos por perdida.

Sin embargo ni rastro de la buscarla a pesar de que el sol ya bajaba sobre el horizonte y la temperatura caía poco a poco. Después de varias falsas alarmas (resultaron ser insectos) regresamos al coche para marcharnos, pues al día siguiente hemos de madrugar mucho para que Noah tome su vuelo hacia África.

Cuando ya estábamos descendiendo del monte le digo a Noah “No puedo irme sin este pájaro”. Paramos un momento en una ladera para ver un alcotán que volaba plácidamente y al momento escuchamos aquello que veníamos tiempo buscando: ¡una buscarla pintoja cantando! (3061). ¡Bien!

Jaizkibel

¿Qué se oye por ahí?

Ya al caer el día nos retiramos a dormir con la sensación de que a pesar de ser el día en que menos especies nuevas habíamos sumado (era muy difícil sumar más) había sido el día más emocionante y divertido.

Puedes leer aquí la entrada de Noah en su blog para este día.

—————————

Finalmente conseguimos ver 194 especies de las cuales 51 eran nuevas para su lista, un excelente balance. Vimos todo lo que queríamos ver salvo el avetoro y la focha moruna (que quedaba fuera de los lugares que visitamos).

Noah marchó al día siguiente, muy temprano, rumbo a Ghana. Pasará dos meses en tierras africanas y de ahí pasará a Asia y Oceanía, donde finalizará su Big Year, presumiblemente con gran éxito, a final de año. ¡Buena suerte Noah!

Noah tiene contrato para escribir un libro con toda esta apasionante experiencia, un libro en el que no sólo se hablará de cómo sucedió y transcurrió el viaje, sino sobre la riqueza natural del planeta y los problemas de conservación que existen en relación a las aves, una visión global que Noah está adquiriendo gracias al conocimiento de muchas experiencias y casos locales.

De momento puedes seguir las peripecias de Noah en su blog Birding Without Borders.

——————–

Noah Strycker came to Spain in one of his multiple stages during his World Big Year. His goa lis to reach till 5000 bird species seen in one single year all around the World. Before coming to Spain he had visited Antarctica, many countries in South and Central America, the USA, Iceland, Norway and Turkey. Long ago he asked me to guide him through Spain in order to find the most species posible; as he had visited other European countries before coming here many of the species he could find in Spain were already in his list, so we had to focus our Iberian trip in finding those exclusive species that only here was posible to find or in those European species he had missed (very few of them). So that meaned that we had to find about 50 new species and we managed to see 51! Some of them were really hard because June is not the best time of the year to find them as they are breeding or they already did. The weather was also hard and we had very high temperatures some days. Anyway, we had a great time and this experience will be next year reflected in a book thet Noah will write. Meanwhile you can follow his blog Birding Without Borders (there’s also a link to each Spanish day in the Spanish text up here).

——————-

Muchas gracias a todas las personas que nos ayudaron en esta aventura: Ricard Gutiérrez, Ferrán López, Nacho Díes y equipo, Roque Belenguer, Dani Ferrández, Sergio Mayordomo, Paco Irizar y mujer, José Ardaiz y a mi madre.

También muchas gracias a otras personas que se ofrecieron a ayudar o nos enviaron información aunque finalmente no necesitaramos de sus ofrecimientos: Vanesa Palacios, Óscar Llama, Julen Gayarre, José Gómez Aparicio, José Portillo.

La baja calidad de las fotografías de aves es debido a que éstas se realizaron mediante iPhonescoping manual. El propósito era simplemente documentar los momentos, no tanto recoger imágenes bellas.